Son muchas las definiciones de comunicación política, tantas, que por momentos, llegan a no parecerse la una a la otra. Los términos comunicación y política pueden llegar a considerarse por muchos ciudadanos anónimos, como ideas dispares o contradictorias, pues la credibilidad que ejerce el término comunicación resulta contradictorio con la idea que la gente tiene de política, que más bien se acerca a la falsedad, o si más no, al make up de la realidad política y electoral, es decir, al maquillaje de la realidad en la que viven.
La voluntad de comunicar al ciudadano, al elector es algo que no nos viene de nuevo, pues así lo vemos en las arengas que ofrece el político romano Quinto Tulio Cicerón, autor del que muchos consideran el primer manual del asesor político para campañas. Él ya nos deja claro que la voluntad de comunicar emociones no es cosa nueva. Pero ¿por qué se habla de comunicación y no de información?, entre otras cosas, porque no es lo mismo, y el grado de exigencia ciudadana es cada vez mayor, y requiere más esfuerzos en la explicación.
Actualmente en política, ya sea en campaña, ya sea en Gobierno, o sea, ya sea en poesía, ya sea en prosa, no basta con informar, hay que comunicar, no basta con decir cosas, sino que hay que transmitir ideas, emociones, sentimientos y esto no siempre ha sido fácil, no sólo por la incapacidad de los interlocutores, sino porque no es tarea fácil, de ahí el éxito de la profesión de consultor en comunicación política. Partimos de la base de que "pocos ven cómo somos, pero muchos lo que aparentamos", y también de la premisa de que en política todo comunica: candidato, colores, actos, palabras, hechos, etcétera, y por tanto requiere cada vez más de especialistas en la materia.
Pero, ¿hacia dónde van esos nuevos especialistas?, ¿qué ha llevado a los consultores, políticos y a los propios ciudadanos a acudir cada vez más a nuevos medios de comunicación, que ya no de información? ¿Qué tienen los nuevos medios electrónicos que no tengan los medios tradicionales de comunicación? Pues bien, la primera de las respuestas se encuentra en la palabra "libertad".
Libertad es lo que ofrecen fundamentalmente estos nuevos medios que permiten desarrollar campañas en la red, y un segundo elemento: control de la información, pues el hecho de no tener intermediarios evita, se quiera o no reconocer, la manipulación o interpretación de ciertas informaciones políticas.
El tercer elemento a mi entender que favorece cada día más el uso de las nuevas tecnologías en las campañas es la posibilidad de comunicar directamente, pues ya no existen, no sólo posibilidades de manipulación de la información, sino que cada uno decide en todo momento qué comunica, cuándo lo comunica, a quién lo comunica y en qué medio decide hacerlo.
Pero no todo consiste en el control de la información, el que para mí es uno de los motivos fundamentales de su uso es la rapidez en la comunicación y el ahorro de recursos. Rapidez, que en campaña es vital. En las campañas electorales impera una ley tácita: la velocidad, que en la mayoría de los casos de la vida cotidiana mata -véase que la velocidad en los autos no es buena consejera-, pero proceso inverso surge en las campañas electorales actuales: la velocidad mata al adversario, pues la capacidad de generar respuestas de forma inmediata es algo que ofrece al elector garantía de calidad de nuestro o nuestra candidata.
El mecanismo del rapid response instalado por Bill Clinton en la campaña contra George Bush (padre) fue una demostración no sólo de fuerza, o de rapidez, sino de audacia y contundencia contra el adversario.
Por lo tanto, existe a mi entender una base teórica que justifica el uso de las nuevas tecnologías en las campañas políticas, y más concretamente en las campañas electorales: la libertad del informador a la hora de decidir y la del consumidor, o elector, que decide en cada momento qué quiere ver y de quién; un segundo elemento, que es el control de la información, pues se ofrece un contenido determinado, decidido de forma previa, que evoluciona al mismo ritmo que evoluciona la campaña; el tercero es el que garantiza la comunicación directa candidato-elector y por tanto evita de intermediarios entre unos y otros, así como la acusación de interpretación partidista por parte de la prensa. Un cuarto elemento que lo justifica es la rapidez del medio, pues en pocos minutos, y gracias a las técnicas de envío masivo o técnicas de marketing viral, un mensaje de e-mail o de video puede ser transmitido a todo el mundo en cuestión de minutos, pero no a las agencias de comunicación o publicidad, sino directamente al elector. Y por último la economía, el ahorro de gasto, pues es mucho más barato editar un video y colgarlo en You Tube que enviar millones de cartas para decir lo mismo.
La revolución de la 'e-campaign'
Ya nadie duda que la sociedad actual se haya construido a base de revoluciones o que, incluso, algunas de ellas han transformado tanto y han calado tanto en nuestra sociedad que los mecanismos actuales de organización social, política y económica se deben a ellas.
La Revolución Francesa de 1789 es ejemplo de ello, modificando y creando escuela en las viejas tradiciones de organización social, como lo fue la Revolución Rusa de 1917, que permitió organizar el movimiento obrero estableciendo bases de relación entre patrón y trabajador, o la Revolución Industrial europea de los años 1750 a 1820, modificando todas las estructuras sociales y económicas de producción del viejo continente.
Sin desmerecer, más bien al contrario, la Revolución Tecnológica del siglo XX y del siglo XXI, que ha implicado una revolución electoral, es merecedora de ser la madre de los nuevos mecanismos de comunicación directa y de facilitar los medios de lo que yo llamo "comunicación consumo", en donde el ciudadano, haciendo ejercicio de sus plenas libertades, accede a la información que quiere, cuando quiere y donde quiere, de tal forma que rompe las relaciones de comunicación masiva anterior y amplía su libertad de acción.
La campaña americana de los sesenta, JFK vs. Nixon, se caracterizó básicamente por la inclusión de la televisión en las campañas, los debates entre ambos protagonistas son hoy aún comentados por todos los analistas de la comunicación de masas. Aquél fue el primer paso para saber que la televisión no se lee, ni tan sólo se escucha, simplemente se ve, y que es por eso que es más importante saber cómo se sale, que lo que se dice.
Tanto es así, que internet permite afirmar que en él lo importante es salir, es estar, es que tu mensaje sea conocido, sin modificaciones, sin alteraciones, potenciando un gran elemento de la comunicación actual, en el que una imagen vale más que mil palabras y puede valer más de mil votos.
Pero, ¿qué utilidad tienen internet y las campañas en la red, a parte de las justificaciones que existen para su uso?
En un momento en el que la política no pasa por su mejor consideración, más bien al contra- rio, en el que el desinterés por la política es creciente, en el que los partidos dejan de ser grandes movimientos de masas provenientes de las viejas estructuras de organizaciones sociales, obreros y empresarios, Iglesia y anarquistas, ciudad y campesinos, pasamos a un modelo de Catch all party (partidos atrápalo-todo), donde la ideología pierde fuerza frente al pragmatismo; incluso algunos a este pragmatismo se atreven a llamarle centro político. Pues, en esa deriva de desafección política, cabe recurrir al medio actual que permite acercarse al elector de la forma más rápida. Una sociedad cada vez más avanzada, y cada vez más individualista, requiere, a su vez, de medios cada vez más directos, segmentados e individuales, e internet conjuga a la perfección todos y cada uno de ellos.
¿Quién no recuerda la guerra de videos, opiniones y ataques entre PSOE y PP en España por relatar los hechos acontecidos con la más absoluta de las desgracias el 11 de marzo de 2004? ¿Los videos de George W. Bush y John Kerry por la guerra de Iraq? ¿O los videos en You Tube del PAN y del PRD ofreciendo cada uno de ellos los resultados electorales de las elecciones presidenciales? La Verdad del 11 M, o Beto y Enrique hablando del Peje, o los personajes de películas de Disney pidiendo el "voto por voto" de las pasadas elecciones mexicanas, no van a ser una excepción. Aunque merecerían capítulo aparte las técnicas de humor e internet.
¿Cuánta gente va a los mítines de los partidos? ¿Uno por ciento quizá? ¿Y quién asegura que sólo van al de un único candidato? ¿Cuánta gente de éstos no van por vergüenza, o por pereza? Seguro que cientos, incluso miles.
Nadie va a ser criticado por ver uno o dos, o decenas de spots electorales en la red en su casa, en la intimidad, incluso podrá hacerse voluntario electrónico de la campaña, o donar dinero sin que nadie lo sepa. Esa discreción, esa libertad es la que ha permitido en el fondo el acercamiento de un sector de la sociedad a la política a través de las nuevas tecnologías.
Aparte hay un segundo elemento, el principal consumidor de internet son los jóvenes que, a su vez, se les sitúa siempre en los grados más altos de abstencionismo. Una manera de llegar a los jóvenes ha sido a través de sus nuevas herramientas de comunicación: internet, con los e-mails, You Tube y los espacios de relación como Myspace o Facebook, la telefonía celular, de la cual todos son consumidores en su mayoría, y que les ha permitido la comunicación a través de la intimidad de su medio y de su propio espacio.
Los ejemplos más significativos y la primera de las grandes campañas en la red los encontramos en las actuales elecciones a candidatos en Estados Unidos. Los candidatos demócratas, fundamentalmente, son los que se han echado a la red a la caza del voto joven, del voto individual.
Especial mención tiene la campaña del candidato interno demócrata Barack Obama que ha sido el primer político que ha lanzado su candidatura a través de internet, tanto así, que su principal competidora, Hillary Clinton, se vio forzada a hacer lo mismo tan sólo cinco días después. Que nadie piense que lo hacen por una razón única de modernidad, sino porque de esta manera pueden acceder directamente a la mitad de los hogares de Estados Unidos de una forma rápida, cómoda, sencilla, y sobre todo barata.
La campaña de Obama merece especial atención, pues a mi entender es la mejor que se ha hecho hasta el momento. Su clara predisposición hacia los más jóvenes le ha llevado a crear una línea de comunicación en clara sintonía con los ciudadanos más jóvenes de Estados Unidos. Los spots de las Obama Girls que combinan varios de los aspectos de interés joven (música, internet y sexo) han sido todo un éxito llegando a los más de 2 millones de visitas en la red, lo cual, multipliquen los efectos del mismo.
En la publicidad en general el éxito se mide no tanto por los resultados, que dependen de muchas otras cosas, como la calidad del producto por ejemplo, sino que se miden por la notoriedad. El caso claro en México es que no todo el mundo se compra un Jetta, pero "todo el mundo tiene un Jetta en la cabeza". No sabemos aún a ciencia cierta que resultados dará esta campaña de Obama, pero sí se puede afirmar que entre 250 mil y 280 mil voluntarios adquiridos para la red son muchos, y eso es lo que Obama ya ha conseguido.
Algunos llegan a minimizar los efectos, pero hay que recordar el resultado de Howard Dean al frente del Partido Demócrata y su recaudación de fondos para la campaña. La rapidez y el anonimato fueron un éxito.
La web de Obama (http://www.barackobama.com) así como la de su principal adversaria Hillary Clinton (http://www.hillaryclinton.com) son un festival de mercadotecnia y comunicación directa. La recaudación de fondos o fund raising, la participación de voluntarios electorales electrónicos, el merchandising que se ofrece, los videos enlazados a You Tube, las noticias, los cortes de voz, acercan sin lugar a dudas las relaciones candidato-ciudadanía. Merece especial mención, a su vez, el éxito de los espacios de relación entre jóvenes y no tan jóvenes como Myspace o Facebook, lugares de encuentro y relación en la red, que no tienen nada que ver con espacios de encuentro sexual, sino de relación humana entre personas, superando el año pasado entre ambos los más de 300 millones de visitas y a los cuales todos los candidatos demócratas ya están en ellos, no así los republicanos.
Y los 'blogs'
Y existe una herramienta más, los blogs. Las blogósferas electorales, que destacan por ser cuadernos de bitácoras de los candidatos, son elementos ya desde ahora imprescindibles para la red. Millones de blogs en todo el mundo relatan hechos de la vida cotidiana, de la familia, de la política, de las religiones o de cocina; millones de personas tienen su cuaderno de bitácora ya en la red, y millones son las visitas que se reciben. Una herramienta gratuita al servicio de la comunicación, no ya entre políticos, sino entre personas. Blogs y webs son elementos de todos los candidatos que quieran tener un mínimo éxito en una contienda electoral, pues ahora ya no se puede vivir de espaldas a una comunidad de ciudadanos tan grande como la "comunidad tecnológica".
Aun con todo, y a excepción de estas primarias americanas que empiezan a ofrecer novedades significativas, hacen falta más sitios web y blogs que ofrezcan mejores soluciones a la aportación de fondos económicos para la campaña electoral, conversaciones directas político-elector, y creación de verdaderas comunidades digitales en la red.
La lección
De esta forma se ha dado una lección a todos: antes unos cuantos controlaban los medios, y hoy todo el mundo puede participar. Lejos queda ya la frase de Alvin Toffler de "si no controlamos a los medios, ellos nos controlarán a nosotros"; hoy todo el mundo tiene acceso a la información de forma directa, sin intermediarios y en plena libertad, habiendo convertido el propio medio, internet, en el mensaje, pues el que no está en la red está anclado en el pasado, y la gente nunca vota pasado, siempre quiere un mejor futuro.
La guerra en la red ya está servida, el que no esté en ella ya tiene, desde hoy, una batalla perdida.
El autor es consultor político y electoral en España, México y Guatemala, y profesor asociado del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Los blogs electorales
En la contienda de los precandidatos demócratas a la Presidencia de Estados Unidos, el nuevo recurso lo emplean Barack Obama y Hillary Clinton.
En México, la red se utilizó más en el conflicto post electoral que en la competencia electoral.