Sí se puede, o sí se pudo ...
Os paso la colaboración semana de EL UNIVERSAL.
“Si se puede o sí se pudo”
Para que en unas elecciones haya un ganador, otro debe ser el perdedor, y McCain no ha tenido nada de su lado, ni él mismo
XAVIER DOMÍNGUEZ
EL UNIVERSAL
DOMINGO 26 DE OCTUBRE DE 2008
XAVIER DOMÍNGUEZ
EL UNIVERSAL
DOMINGO 26 DE OCTUBRE DE 2008
Desde un principio no dejó de ser polémico el eslogan de “yes we can” en su versión al español, pues el mensaje, que es otra cosa, es “change”. ¿Por qué polémico? Porque a la hora de traducirlo lo hicieron por “si se puede” en lugar de “sí se puede”, de tal manera que el primero condiciona y el segundo afirma.
Puestos a afirmar, parece que a poco más de una semana Obama y sus seguidores podrían decir “sí se pudo”. Sea como fuere o “haiga sido como haiga sido”, esta afirmación de “sí se pudo” resulta atrevida, incluso triunfalista, pero es bueno analizar por qué y cómo se ha llegado a ella.
Son muchos los argumentos y múltiples las razones por las que se puede afirmar que Obama ganará las elecciones del 4 de noviembre, y hay elementos más que indicativos del porqué. El primero de ellos es que las encuestas lo dicen, alguno pensará que a veces se equivocan, que incluso mienten y es cierto, pero las encuestas deben de ser leídas como tendencias, nunca como fotos fijas, y la tendencia es clara, Obama siempre está muy por encima de McCain.
Las encuestas en política no mienten, miente quien las lee mal, miente quien las cocina, pero sobre todo, quien las manipula. No hay que olvidar que las encuestas también decían que John Kerry y Al Gore ganaban, claro que ahí sucedió algo más que una simple manipulación, más en el caso de Al Gore, que sufrió en días previos a las elecciones un proceso de calentamiento global que lo acabó derritiendo.
Uno de los principios del marketing, ya sea comercial o político, es la necesidad de diferenciarse y de ser el primero, y eso es lo que hizo Obama. Resulta infantil —por llamarlo de manera educada—, pensar que la diferencia es el color de su piel. Nada más lejos. Él marcó la diferencia por otros motivos; ha sido el primer político en presentar su candidatura en la red, ha sido el primero en hacer de forma única y exclusiva una campaña dirigida a los jóvenes alejada de los estereotipos conocidos, mucha emoción, música, sexo, y poca racionalidad. No es que éstos no la tengan, sino que sus prioridades son otras y él las supo entender, plasmar y potenciar.
Una campaña que en el medio profesional se conoce como 2.0, comunicación directa, sin intermediarios. Otro de los elementos destacados ha sido su capacidad para recaudar dinero, pero no de los grandes inversionistas electorales sino de los pequeños contribuyentes; para que me entiendan, de “Joe el plomero”, que no sólo le dieron solvencia sino que fueron los únicos que fueron a defender sus aportaciones de 10 dólares a los caucus, a las asambleas y demás porque entenderán que los de 1 millón de dólares no lo hicieron.
Pero la pregunta, a mi parecer, es: ¿La más que probable victoria de los demócratas se basa en las virtudes de su candidato? Sinceramente no lo creo. Ayuda, y mucho, y sin un buen candidato no se gana, pero la suma de errores de los republicanos sin duda se lo han puesto fácil.
Suelo decir que para que alguien gane unas elecciones otro las tiene que perder, obvio si quieren, pero lo que no lo es tanto es que el papel de derrotado se lo otorgue uno mismo, dejando al otro el de vencedor.
Una campaña poco reñida; un candidato sin demasiado empuje, ni juventud; un nombramiento polémico de una candidata a vicepresidenta; abandono de territorios que se dan por perdidos en la contienda antes de empezar; gastos excesivos en maquillaje y vestuario; una negación a ciertas entrevistas; excesos de New Yorker entre otros medios; un exceso de ataques que por momentos rozaron el racismo y siempre el populismo de bajo instinto; una crisis económica de la administración de tu partido; unas mentiras alrededor de la familia de tu ticket electoral; ex secretarios de Estado que apoyan a tu adversario; una ineficiente política militar que defiendes a toda costa, entre otras “pequeñeces”, entorpecen y mucho tus expectativas y mejora exponencialmente las del otro.
Con sus defectos o con sus virtudes, McCain no ha tenido nada de su lado, me atrevo a decir que ni él mismo, para poder ganar estas elecciones, así que antes que tener un ganador de esta campaña sí que podemos decir que el papel de perdedor lo ha logrado, por méritos propios y ajenos, el propio McCain. Como se suele decir, con amigos como éstos quién necesita enemigos.
El autor es consultor político y electoral
1 comentario:
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